Publicado por Fray Raúl | 0 comentarios

La visión franciscana de la Creación: reparación cósmica



El Universo, la manera más fácil de describirlo es: infinito, hermoso, total, inabarcable… Luego pensamos si estaremos solos, buscamos otros lugares como nuestro planeta, La Tierra. Buscamos otras formas de vida, de agua, etc… lugares a los cuales podamos ir… ¿y por qué? porque sentimos la inminencia del fin de nuestra casa, de nuestra única nave en el inmenso azul del infinito Universo.
Ya bien lo decía Jesús sobre el ídolo del dinero, perdón, con “d” mayúscula, sí, Dinero. Pensemos en cuántas vidas o cuántas muertes, cuántas guerras y luchas, odios y rencores, rivalidades, envidias, injusticias y miserias ha causado el “maldito dinero”. Ha dejado de ser un medio para convertirse en el fin primero y único  de la conciencia global de los hombres. La “economía” ha dejado de atender los bienes de “la casa”  por quedarse  buscando la acumulación de capital, la sobre explotación de los bienes, la esclavitud de los trabajadores y como precio total del Estado de Resultado: La Muerte.
No quiero satanizar la economía ni a los economistas, solo pienso en que se ha hecho cada vez más injusta. Por ejemplo: en una familia “normal” si se me permite el término, la madre (que vela por la casa y sobre todo por los que la habitan) cuida al niño más pequeño, del que está más enfermo, del más frágil e indefenso… En la economía actual, la madre (la economía) ve en el hijo más fuerte y sano una opción para que con su fuerza el hijo débil  deje su postración, luche y se asemeje al más fuerte. Que sea competitivo. Es más, dejará de atender al débil, lo ocultará y negará para que, por acto de magia, sea otro y no se deje humillar por el grande y fuerte.
Como resultado el grande se hace rico e indiferente y el débil queda sin identidad, enfermo, con hambre y a punto de morir.
Eso ha pasado con nuestro planeta. Los hijos más fuertes lo han devorado, deforestado, contaminado, adulterado… Se ha roto el equilibrio cósmico. Ya no se piensa en la Tierra  como el don del creador para es ser humano, sino que se ve en todo “materia prima” y dinero. Por el afán de “desarrollo” cada vez son más graves y más frecuentes los accidentes que ponen en riesgo la vida misma de todos los seres humanos en la Tierra (y si estuviéramos en otro planeta la historia no sería muy distinta), y toda la Biósfera, flora y fauna existente.
Recordemos, dicho sea de paso, algunos ejemplos: Hiroshima, Nagazaki, Chernóbil, Fukushima, derrames de petróleo, extinción de plantas y animales, escasez  de agua y alimento, desertificación, deforestación, calentamiento global, deshielo de los polos, crecida del nivel de los océanos, inundaciones, contaminación de los ríos, lagos, lagunas y otros mantos acuíferos…
Pero, ¿qué podemos hacer frente a estos “big brothers”? Son fuertes, poderosos, ricos, sin escrúpulos… juegan a ser dioses y creen poder conservar y crear vida con sus propias fuerzas e inteligencia… su actitud más que atea es anti-humana, es contra-humana. Pues quieren hacer robots, máquinas, clones, órganos, alargar la vida… naves espaciales… pero no saben aún conservar la integridad de la creación. Y lo peor de todo es que al ritmo que vamos, todos, ricos y pobres, fuertes y débiles, vamos a desaparecer. Tal vez la naturaleza ejerza su fuerza para restablecer su sano equilibrio, muy a costa de su peor mal: el mal hombre de mal corazón.
¿Será posible una “conversión ecológica”?¿Podremos dar un giro de 180º al rumbo auto destructivo y acelerado que llevamos?
Una Cultura Ecológica será posible:
  1. Si aprendemos a ver la Creación como espacio único y fundamental para la vida humana.
  2. Si respetamos el equilibrio, los ciclos  de vida propios de la naturaleza.
  3. Si no alteramos los Eco-Sistemas por muy insignificantes que nos parezcan.
  4. Si en ves de crear y acumular basura, sembramos árboles, cuidamos los bosques y las montañas.
  5. Si vemos a la Hermana Madre Tierra como la madre que nos lleva, nos alimenta y nos sostiene y sin la cual nunca podríamos vivir.
Si llegásemos a contemplar en la creación la magnificencia de su hacedor, no el  fantástico “big bang” teórico, sino el infinito amor de Dios y su deseo de compartir ese amor con su mejor y más preciada criatura: el ser humano. Es el amor del creador manifestado a su criatura.
El dios Dinero ha hecho que nos alejemos del verdadero Dios y que pongamos en riesgo nuestra propia vida. No se equivocó Jesús. No se puede servir a Dios (que es Vida) y al Dinero (que engendra muerte). Ese es el mayor problema y seguirlo ignorando no hará que desaparezca.
Que el dinero sea un medio, no un fin.
Que nos importe más la vida que la riqueza.
Que nos salvemos juntos con el Planeta, porque si el Planeta no se salva, no nos salvaremos nosotros.

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