Publicado por Fray Raúl | 3 comentarios

Los milagros de Jesús y la Teología Retributiva.

Dos cosas son interesantes en la vida de Jesús respecto a quienes lo buscaban y seguían. La primera es que todos los que lo buscaban tenían algún mal o enfermedad, o cuando menos, curiosidad, y ninguno buscaba hacerse rico siguiendo a Jesús.

De los apóstoles no se dice que alguno estuviese enfermo y fue curado, simplemente "los llamó" y ellos, "dejándolo todo le siguieron". De sus seguidores más cercanos resalta la figura de María Magdalena, de quién se dice  que sacó siete demonios, de ahí no habla de que alguno de sus discípulos haya tenido algún mal espíritu. No sucede lo mismo con el endemoniado de Gerasa (Mc 5,1-20), que después de la curación quiso seguirlo pero Jesús no se lo permitió.

Podríamos decir entonces que hay dos tipos de seguidores en los Evangelios. Primero, los que buscan algún interés como la salud y el Segundo tipo, el de los llamados y escogidos. A quienes han recibido una curación los manda  a su casa y a quienes ha llamado luego los envía. 

Puede que por ello veamos todavía que la gente en su mayoría sigue buscando milagros, curaciones, sanaciones... pero son pocos los que dejándolo todo le siguen. Es más, a quienes quieren seguirlo les dice que tienen que cargar con su cruz y luego seguirlo (Cfr. Lc 9, 23). Más todavía, quienes dejan casa, padre, madre, hermanos e hijos en esta vida, recibirán el ciento por uno, pero hay que dejarlo todo para recibirlo todo.

Entonces, nuestro camino y maduración  de fe no ha de buscar a Jesús por ver qué hará por nosotros, es decir, por qué milagros o favores me hará. El seguimiento de Jesús ha de ser desinteresado y agradecido pues él mismo nos ha llamado por nuestro nombre y nosotros no tenemos nada ni hemos hecho nada para merecer tan gran merced. 

En el Evangelio, no vemos a Jesús prometiendo aumentar nuestras riquezas solo porque seamos hijos adoptivos del Gran Rey. No, en cambio lo vemos a él, a Cristo, pobre y crucificado, desnudo y abandonado,  con una sepultura prestada. No tiene nada. En alguna ocasión  nos habla de atesorar tesoros en el Cielo, pero no en la Tierra (Cfr. Mt 6, 20). Algunos, haciendo exégesis interesadas e interpretaciones  tergiversadas quieren sacar ganancia de la predicación (porque el que trabaja tiene derecho a su salario), pero se olvidan de que el siervo no es más que su amo y que el enviado no es más que el que lo envía (Cfr. Jn 13, 16). 

Por tanto, no busquemos al Jesús de los milagros ni al Jesús  que me dará el ciento por uno si doy limosna o Diezmo. Busquemos al Jesús que nos llama a ayudarle a la construcción del Reino, que nos pide ser los últimos, estar al servicio, que no llevemos nada para el camino...

Los milagros de Jesús confirman el mensaje, tanto de Jesús como el de sus Discípulos. Pero en la actualidad muchos solo quieren el milagro y no quieren atender el verdadero mensaje.

"El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca. Cambien sus caminos y crean en la Buena Nueva" (Mc 1, 15).

3 comentarios:

  1. Por supuesto que creemos en el Señor, en Jesús de Nazaret, el Hijo de María, el hijo del Carpintero...
    Creemos en Jesús, pobre y crucificado. Aquel a quién los apóstoles, DEJÁNDOLO TODO, le siguieron. Creemos en Jesús que nos pide cargar la cruz y buscar los últimos puestos. Creemos en Jesús que vino a servir y no a ser servido.

    Se trata de hacer una denuncia de quienes, tergiversando el poder transformador del mensaje del reino, se enriquecen, obtienen fama y poder... haciendo todo lo contrario a lo que hiso el Señor, que murió en una cruz. Si en verdad siguieran a Jesús buscarían el camino del anonadamiento, de la humildad y de la sencillez y no todo lo contrario.

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