Publicado por Fray Raúl | 0 comentarios

La Televisión y el laicismo (un ateísmo pragmático)

Cuando nos sentamos frente al "centro de entretenimiento" y disfrutamos de todo lo que nos ofrece: reímos, lloramos, nos asustamos, nos conmovemos... en fin, nos comportamos como ellos quieren, pero queda la gran interrogante: ¿Dónde está Dios en todo eso? No me refiero a los canales católicos o evangélicos en la T.V., sino a aquellos programas  que generalmente vemos en familia, nos gustan y casi se vuelven una adicción. Enumeremos algunos cuantos para aclararnos: 
  1. El Chavo del 8
  2. La liga (española, por supuesto)
  3. Telenovelas
  4. Películas de todos los géneros
Notemos que muy pocas veces, por no decir nunca, se toca el aspecto de la fe, de Dios, de la Iglesia. Fijémonos en El Chavo, "el prográma número uno en televisión humorística", programa que ha hecho reír a las últimas 4 ó 5 generaciones (y lo sigue haciendo), programa que sigue siendo tan divertido a pesar de ser tan predecible (por haberlo visto tantas veces). ¿Cuántas veces se queda El Chavo en un bonito programa de humor con expresión de algunos valores de "buena vecindad" y nada más? ¿Cuándo van a misa, o se persignan u oran?


Y qué decir de las telenovelas. Salvo las mexicanas, muy pocas veces se presenta una buena imagen de la Iglesia o sus pastores. Los artistas de cine o televisión no aparecen yendo al baño, mucho menos a misa; la cuestión de la fe o de la Iglesia no entran en su lista de prioridades. La ficción en su mayoría deja un lado las cosas de lo de Dios por ir a lo fantástico de extraterrestres, magos, vampiros... y si toman en cuenta a la Iglesia es para "matar vampiros y toda clase de moustros y demonios" como Hellboy, Constantine, el Exorcista...

Y qué decir de los partidos de fútbol, que nos presentan unos ritos y solemnidades que sólo se conocen en el Vaticano y a donde va el Papa, pero nunca hablan de las cosas de Dios (y no nos referimos a Maradona ni a Messi).

Por eso hablamos de un ateísmo pragmático y no declarado ni teórico. Es lo que está, de cierto modo, implícito en lo que vemos. No es que esté mal el humor, el deporte, la ficción o incluso las noticias (que si hablan de la Iglesia muy pocas veces lo hacen en bien) pero si no se aborda el tema de lo religioso debe ser por algo. Estará Marx sosteniendo que la religión es el opio del pueblo, ¿no será que existen otros tipos de opio que no denunciamos...?

La época actual y los estados y sus leyes promueven el laicismo como un "status vitae". Lo religioso suena a oscurantismo, a sujeción, anticuado y contra actual. Con eso de que los estados son laicos y no se debe hacer proselitismo  religioso y que la educación debe ser laica nos están haciendo caer en un "ateísmo pragmático".

¿Cuáles son las consecuencias de esto? No creo que estemos con las capacidades de imaginarlo ni mucho menos de medirlo.

Es tiempo de darle la palabra a los miles de laicos que visitan nuestras iglesias, estudian en nuestros colegios y universidades, son atendidos en nuestros hogares, hospitales, asilos, talleres... Los laicos están ahí, en el mundo y tienen derecho a expresar su fe y no es justo que la ley les limite la "libertad de expresión" en el ámbito de lo religioso. 

¿No tienen acaso los laicos el derecho a educar a sus hijos en los colegios católicos e ir a las iglesias...? ¿no es igualmente justo que se quede la Cruz (símbolo por antonomasia del cristianimo) en los hospitales y escuelas que deben su existencia a la fe y al deseo de bienestar de laicos y religiosos?
¿Por qué esperamos noticias negativas cuando se habla de la Iglesia y censuramos las cosas positivas que se hacen por no ser noticias de color amarillo?

La Iglesia ya no es la super poderosa institución de la edad media, para bien o para mal, pero siendo justos, creo que se le debe dar el lugar que le corresponde, sobre todo cuando la mayor parte de sus fieles son laicos que creen, quieren y trabajan por un mundo mejor.

Ser laico no está mal, está bien. El problema viene a ser el laicismo explícito o lo que es peor, el implícito que está ahí pero que no lo vemos... Sabemos que los medios de comunicación están bajo la dirección de grandes empresarios, pero también pueden ser utilizados como medios masivos de evangelización. También la televisión, la radio, el deporte y el cine nos pueden transmitir, si así lo queremos, el mensaje de la buena noticia del Reino de Dios... y aquí empieza el trabajo de los laicos comprometidos: ejerciendo su derecho a la libertad de expresión, a la libertad religiosa y a su deber de educador en valores. Que lo bonito y divertido no nos quite lo esencial...

Vayamos siempre a lo más profundo.

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