Publicado por Aurelio Enrique Casasola | 0 comentarios

LA FELICIDAD





Para Platón, la verdadera felicidad está sólo donde la verdad y el auténtico valor son el término de la contemplación y de la acción. Soberbia y orgullo son malos consejeros, aunque son aún peores los bajos deseos. Tan sólo la fría razón garantiza el auténtico bien y felicidad, pues sola ella sigue el camino de la verdad. En Aristóteles, el que obra rectamente  el bien conforme al amor encuentra la felicidad y no por perseguirla sino por hacer lo justo; así pues, le cabe a cada uno tanto de felicidad cuanto posee de virtud y de sabiduría  y  con arreglo a ello ordena su conducta, el ejemplo que da es el de Dios que es feliz no en virtud de los bienes externos sino solo y por sí mismo.  

Según los epicúreos la felicidad es la ausencia de toda preocupación ya sea en el cuerpo o en el espíritu, propone el hedonismo y emplea la palabra ataraxía que se refiere a un estado el cual entiende por placer la ausencia de dolor y la liberación de perturbaciones en el alma, la paz y el sosiego del espíritu.
En la actualidad, para muchos, la felicidad es poseer gran cantidad de bienes materiales, también se piensa que cuanto más popular y exitosa es la persona más feliz es; cuando por medio de la  psicología se ha podido comprobar que estos bienes se buscan para llenar los vacíos que se llevan dentro y que son  producidos por los miedos, dudas o las heridas que se han acumulado a lo largo de la historia personal.   

Pienso y siento que la felicidad es un camino y que se puede disfrutar destellos de ella en momentos muy precisos, como cuando se alcanza un logro por el que tanto se luchó, e incluso así queda el deseo, la fuerza para perseverar en busca de la plenitud; la pregunta es ¿Qué  más me falta? pues este anhelo no se agota, es decir, no nos deja sentir acabados sino que se va construyendo con detalles. Felicidad no es tenerlo todo, ni es conformarse con todo, ciertamente es una utopía pero el corazón percibe partes de ella aún cuando sea poca, lo que se necesita es buscar la sabiduría del corazón  para amar sin límites, ni condiciones, es la certeza de continuar con mente positiva aún cuando haya muchas lágrimas en los ojos, el optimismo y el buen humor dan consuelo y ánimo.  Como dice Paulo Coelho en el alquimista, cuando un bien está destinado para uno todo el cosmos conspira para que eso se logre. Además, para que lamentar las equivocaciones o desaciertos cuando ellos también nos dan pautas para llegar meta.

En conclusión, la felicidad es integridad del ser, madurez humana, perfección en el  amor hacia uno mismo, los demás, la naturaleza y el medio en el que se habita es sentirse bien con lo que se es, hace, vive; es mirar al horizonte creyendo que puede tener sus sueños y aspiraciones hechos realidad y volver a bajar la mirada contemplando la propia debilidad e impotencia para descubrir la gracia y retomar el camino que lleva a la paz y al gozo sempiterno. Esto es puro don de DIOS, ser libres de verdad, gozar cada instante, sentirnos bien acompañado (amados) aunque no haya palabras, mirar todo lo que nos rodea con una mente pura y un corazón limpio, descubrir el sentido tan bello de vivir,  poder respirar y que esto nos admire e invite a llevar a su plenitud el momento.  
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Fr.Felipe Miranda
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      

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